Complicidad

El bebedor y yo, sentados en la misma mesa. Platos, ollas, empaques, y unas cuantas botellas. Un trago más, otro bocado, y al terminarlo todo, una galaxia de silencio. Fin del juicio fugaz, de la perdida de conciencia. Volvimos a hacernos daño, que el cuerpo nos tenga paciencia. Traje cuaderno por si hacía falta, pero prefiero contemplar el arsenal de estrellas.  Tomo las manos de Ramón: esperamos juntos a que amanezca.

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